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El suelo urbano se desarrolla en base a la función de lo que se necesitará, como superficie y la localización.

Las ciudades se desarrollan de forma planificada y regulada. El instrumento con el que se realiza la intervención pública es la planificación urbana o planeamiento urbanístico, que integra una serie de normativas y elementos técnicos que sirven para ordenar el desarrollo urbano, se compatibiliza el interés general de la población con las demandas del sector privado.

En España la regulación urbana compete a los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas, para algunas gestiones relativas con la seguridad nacional, también puede intervenir la administración central.

El instrumento técnico que ordena el desarrollo urbano es el Plan General de Ordenación Urbana PGOU. En el Plan se regulan todos los aspectos relacionados con el urbanismo de la ciudad. 

La planificación urbana es una verdadera planificación paisajística.

Los PGOU, determinan que actividades se pueden desarrollar y en qué lugares, que áreas ocupará la actividad industrial, qué espacios serán los que desarrollen los equipamientos urbanos, donde se instalarán los centros comerciales, etc...

Regulan la forma y volumen de los edificios, las fachadas, que contribuye a crear un determinado tipo de paisaje, densidad de edificación, etc...

Regulan la protección del patrimonio, realiza el catálogo, inventario y clasificación de los edificios protegidos en función de criterios artísticos, históricos. Se trata de un instrumento de gestión patrimonial e intervención paisajística, preservando paisajes heredados y no creando nuevos paisajes urbanos.

El precio del suelo urbano puede variar en base a la oferta y la demanda, la menor o mayor disponibilidad de suelo puede condicionar las actividades que se desarrollen sobre él y puede producir segregación social.

Suelo urbano. Aquellos terrenos que cuenten con los servicios de acceso rodado, abastecimiento de agua, evacuación de aguas y suministro de energía eléctrica, con características adecuadas para servir a la edificación que sobre ellos exista o haya de construir, o aquellos que tengan su ordenación consolidada al estar edificadas al menos las dos terceras partes de los espacios aptos para ello según las determinaciones del Plan General.

Aquellos terrenos que lleguen a disponer en ejecución del Plan General, los servicios de urbanización a que se refiere el apartado anterior

Suelo urbanizable. Aquel susceptible de llegar a convertirse en suelo urbano. Reserva de suelo, depende del crecimiento de la ciudad.

Suelo no urbanizable. Los terrenos de acuerdo con el modelo territorial elegido, deben ser especialmente protegidos. El espacio no urbanizable, es parte muy importante del paisaje urbano aunque no aparezcan los elementos urbanos más reconocibles.

El precio como factor va a depender de la oferta y la demanda. La oferta está muy relacionada con la capacidad de declarar (producir) suelo urbanizable por parte del planteamiento.

La demanda dependerá de:

La localización. El mayor precio del suelo se alcanza en los sectores centrales de la ciudad y disminuye desde el centro hacia la periferia. Pero esto no quiere decir, que en otras zonas que no sean el centro no aumente también el precio. También influye mucho el turismo.

La accesibilidad a la zona mediante el transporte también encarece el precio del suelo.

El medio ambiente urbano. La proximidad a los parques y jardines o parques forestales puede implicar un incremento del precio del suelo y excluir otros tipos de uso que no sea el residencial.

Los procesos de gentrificación. (Tranformación del espacio urbano).