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Diseñar nuestro entorno
Este lema resume la finalidad del museo: interpretar la cultura material y las ideas, valores y actitudes a ella asociados, pasados y presentes, para difundir y contribuir activamente a crear un entorno vital de calidad desde la responsabilidad social.
El museo quiere construirse en torno al diseño, considerado no como especialidad profesional surgida en el siglo XX, sino como factor estructural del sistema social, cultural y productivo. Se trata de un concepto ampliado de diseño que podríamos denominar “el diseño como concepto matriz”, a la luz del cual se pretenden analizar la vida y la historia pasadas y presentes.
Hoy el diseño es más que una metodología para la creación de objetos de consumo; es creación y es comunicación, es la construcción visual de la vida humana. Es la operatividad del saber. Es “diseñar nuestro entorno”.
La creación de un nuevo Museo
Viajamos 100 años atrás para descubrir cómo era el Museo a inicios del s. XX. En esta primera etapa, el denominado Museo Nacional de Artes Industriales, se ubicaba en pleno Madrid de los Austrias, en un piso en la C/ Sacramento. A comienzos de los años 30 se trasladaría, por falta de espacio, al palacete decimonónico que es hoy nuestra sede.
El Museo Nacional de Artes Industriales fue, ante todo, un lugar donde aprender. Sus colecciones, su biblioteca y sus talleres estaban dedicados a promover la cultura artística y técnica de las artes industriales. Lo especulativo y lo manual, lo bello y lo útil, se conjugaban para formar el espíritu humano y para modernizar la producción artesana e industrial. Como resultado, se preveía una mejora de las condiciones de la vida de los ciudadanos y el acrecentamiento de la riqueza del país. Esta vocación formativa tuvo su germen en el South‐Kensington Museum (Londres), hoy Victoria&Albert. El museo constituyó una pieza más de un vasto y brillante programa pedagógico que pretendía la reforma nacional a través de la enseñanza. Lo concibieron y promovieron la Institución Libre de Enseñanza y otros organismos públicos y privados que apostaban por el progreso.
El personal estaba integrado por un director, Rafael Domènech, un conservador, Luis Pérez Bueno, un restaurador, un bibliotecario y personal auxiliar. Reunieron colecciones representativas de las técnicas artísticas e industriales hispánicas y europeas, y las clasificaron, estudiaron y difundieron. Además, pusieron en marcha una innovadora sección dedicada a la “pedagogía de las artes industriales”, que impartió talleres, cursos y conferencias; también organizaron las denominadas “series técnicas”, secuencias de procedimientos para realizar esmaltes translúcidos, bordados, batiks, tarsos (decoración polícroma de la madera) y tallas; y formaron exposiciones itinerantes, llamadas “viajeras”.
Notables especialistas colaboraron en estas actividades. Por ejemplo, Francisco Pérez‐Dolz, catedrático de la Escuela de Artes y Oficios, pintor y especialista en tejidos, difundió la técnica del batik. Por su parte, Gregorio Muñoz Dueñas, director de las escuelas de cerámica de Manises y de La Moncloa, realizó dibujos para las series decorativas.
A vueltas con el cambio de nombre… y de sede
Entre finales de los años veinte y principios de los años treinta del siglo pasado, el Museo atraviesa una etapa de transición hacia su reformulación como Museo Nacional de Artes Decorativas. ¡Sin embargo, saber cuando se hace efectivo este cambio de nombre no es una tarea fácil!
El 15 de julio de 1927 ya hay una solicitud dirigida al Director General de Bellas Artes, aunque no hay constancia de ninguna resolución oficial. En este artículo , publicado en el número 6 (2020) de la revista online de artes decorativas y diseño Además de, Alicia Herrero Delavenay e Isabel María Rodríguez Marco señalan que, en diciembre de 1929, a raíz de la muerte de Rafael Doménech, hay un documento oficial del Ministerio en el que se habla del Museo Nacional de Artes Decorativas (MNAD). No obstante, también hay otros documentos oficiales con fechas similares en los que se mantiene el nombre anterior.
¡Lo que sí que podemos afirmar es que será a partir de 1931 cuando, una vez que se inicia el proceso de cambio de sede, se consolida este nuevo nombre! El entonces director, Luis Pérez Bueno, fue quien solicitó al Ministerio de Instrucción Pública su mudanza al edificio de la Escuela Superior de Magisterio, ubicado en la Calle Montalbán nº 12, su sede actual, siendo aprobada en 1933 y concluida por entero en 1935.
Nuestro edificio constituye un bien patrimonial que debemos preservar para la sociedad. Además de servir como sede dónde desarrollamos todas nuestras funciones, reune importantes valores históricos, artísticos y arquitectónicos.
En 1912 se creó el Museo Nacional de Artes Industriales, que en los años 30 recibiría el nombre definitivo de Museo Nacional de Artes Decorativas. El Museo fue instalado en un primer momento en un piso en la calle Sacramento, en pleno Madrid de los Austrias.
En enero de 1934 el Museo se traslada, por falta de espacio, a un pequeño palacete decimonónico, en el número 12 de la calle Montalbán, que hasta aquel año había alojado la Escuela Superior de Magisterio y que es hoy la sede actual del mismo.
El edificio, que nunca llegó a ser habitado estando en arrendamiento hasta los años 20, fue construido en 1878 por el arquitecto José María Gómez por encargo de Doña María del Carmen Espinosa, Duquesa de Santoña. Su arquitectura se corresponde con la tipología de los desaparecidos hoteles burgueses erigidos a partir de 1877 sobre los terrenos del Palacio del Buen Retiro.
La construcción fue adquirida por el Estado mediante compra a sus herederos en 1941. A partir de ese momento se realizan numerosas obras de ampliación y consolidación en él, hasta llegar a cuadruplicar su capacidad en las décadas sucesivas.
El palacete original estaba conformado por tres niveles y sótano, era exento y se separaba de las medianeras mediante un patio perimetral en forma de U. De su primitiva fisonomía se conserva parte de la fachada original de ladrillo rojo y granito, la colección de pavimentos de mosaico italiano realizados por Pellerin y Domenico, y la escalera imperial de mármol blanco italiano, con su recinto decorado con medallones con efigies de hombres de la cultura y las Artes.
Artes Decorativas y Diseño
Institución dedicada a las artes decorativas e industriales tradicionales y extender nuestra cobertura cronológica a la producción del siglo XX y del XXI.
Antiguos espacios, nueva exposición
En 2015, dentro del Plan de Actuación para la Renovación del Museo de Artes Decorativas, iniciamos un proceso de reordenación de nuestras colecciones que ha permitido liberar espacios empleados como almacenes y devolverles su función expositiva.
La dotación por parte del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de un almacén externo de bienes culturales permitió planificar el traslado de las colecciones a estos nuevos espacios, garantizando un entorno óptimo para su conservación.
Desde junio de 2016, las salas de la planta primera han quedado integradas en el espacio destinado a exposiciones temporales. La reforma de las mismas conllevará su adecuación para albergar, proximamente, la exposición permanente dedicada al Diseño de los siglos XX al XXI.
Desde la adquisición por parte del Gobierno español de las colecciones de diseño y cristal Torsten Bröhan, la colección de diseño español e internacional del Museo no ha dejado de crecer. Por diversas circunstancias, entre ellas las necesidades que actualmente presenta el edificio del Museo, las colecciones de diseño no están incluidas en la exposición permanente y sólo han sido expuestas de forma parcial en los últimos años.
El edificio actual es resultado de sucesivas adiciones efectuadas sobre el original, aunque estas adoptaron soluciones respetuosas que permiten aún leer con claridad la parte ampliada, por lo que puede considerarse un buen ejemplo de tal arquitectura.
La colección del Museo abre una ventana al discurrir de la vida cotidiana entre el siglo XIV y nuestros días, mostrando la evolución de los materiales, las técnicas de fabricación, las formas, las funciones de los objetos de uso y la propia historia de la institución.
El museo cuenta con más de 70.000 fondos, algunos depositados en otras instituciones como en La Granja de San Ildefonso, Sevilla o Madrid.
La colección del museo va en aumento gracias, entre otros, a donaciones, legados, y sobre todo a compras realizadas por el Estado tanto a particulares como a casas de subastas y anticuarios.
Con estas, se van rellenando algunas de las lagunas que tiene la colección del Museo, creando una visión completa de las artes decorativas y el diseño a lo largo del tiempo.
Piezas tan singulares como muebles medievales y renacentistas, obras plata, joyas y relojes son algunas de las adquisiciones que se han realizado recientemente y sobre las cuales aquí encontrarás información puntual.
La conservación de las colecciones es un pilar fundamental integrado plena y transversalmente en el funcionamiento del museo. Tiene como objetivo preservar la integridad física de las colecciones así como la información histórico-artística que transmiten. La conservación preventiva y la restauración son las dos caras principales de la conservación, si bien la documentación, investigación y difusión de las colecciones son igualmente imprescindibles para garantizar la preservación de nuestro patrimonio.
En el museo se siguen los principios de la conservación preventiva, que se dirigen a prevenir, eliminar o minimizar los riesgos que pueden afectar a las piezas, trabajando para ello en el control de las condiciones del entorno que rodea a las colecciones y la forma en que éstas se exponen, almacenan, manipulan o trasladan. Se incorporan siempre criterios de sostenibilidad, tanto en consumo energético como en la reutilización de materiales.
