Museo Nacional de Arqueología Subacuática. ARQVA

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El Museo Nacional de Arqueología Subacuática. ARQVA, es la institución responsable de dar a conocer a los ciudadanos el Patrimonio Cultural Subacuático Español, promoviendo su conservación, y en consecuencia, su acrecentamiento para su uso y disfrute.

Sus fines son el estudio, valoración, investigación, conservación, difusión y protección del Patrimonio Cultural Subacuático Español.

Estas tareas las realiza en colaboración con las distintas administraciones autonómicas y sus centros de investigación, y en cooperación con los Estados Parte, firmantes de la Convención de la UNESCO.

Además es sede del Observatorio permanente del Plan Nacional de Protección del Patrimonio Arqueológico Subacuático.

Historia
Directores y Directoras desde el “Museo y Centro Nacional de Investigaciones Arqueológicas Submarinas” al «Museo Nacional de Arqueología Subacuática ARQVA»
  • Julio Mas García. De 1980 a 1983.
  • Alicia Rodero Riaza. De 1983 a 1986.
  • Víctor Antona del Val. De 1986 a 1989.
  • Paloma Cabrera Bonet. Enlace externo, se abre en ventana nuevaDe 1989 a 1992.
  • Iván Negueruela Martínez. De 1993-2006 /2010 /2013-2021.
  • Rafael Azuar Ruiz. De 2006 a 2009.
  • Xavier Nieto Prieto. De 2010 a 2013.
  • Rafael Sabio González. De 2022 -actualidad

A lo largo de la década de los años 60 del s. XX, se producen en el litoral de la Provincia de Murcia una serie de hallazgos subacuáticos por parte, principalmente, de buzos aficionados y de la Armada. Ello motiva que, en 1970, la Dirección General de Bellas Artes, del Ministerio de Educación y Ciencia, cree el “Patronato de Excavaciones Arqueológicas Submarinas de la Provincia Marítima de Cartagena”.

Aquel Patronato necesitaba de unas instalaciones fijas y de una infraestructura mínima lo que se producirá tres años después con la creación del “Centro de Arqueología Submarina de Cartagena”, como brazo ejecutor del Patronato. Se instaló en un viejo pabellón de la Armada, ubicado en el Dique de Navidad de Cartagena.

El 5 de julio de 1980 se publica la O.M. 14469 de 9 de Junio de 1980Enlace externo, se abre en ventana nueva Link externo que crea el “Museo y Centro Nacional de Investigaciones Arqueológicas Submarinas”.

Esta Orden Ministerial confirió una nueva entidad a la institución, a lo cual sigue que en 1982, el Ministerio derribó el pabellón en el que estaba instalado el Patronato y en su mismo solar edificó el que fue el edificio del Centro Nacional de Investigaciones Arqueológicas Submarinas, dotado ya de suficientes despachos, de biblioteca, laboratorios de fotografía y de restauración, de almacenes, etc.

El Museo y Centro, dotado ya con su nueva sede, se inaugura en 1982. Desde la Subdirección General de Arqueología, se organiza en Cartagena el VI Congreso Internacional de Arqueología Submarina. Así, aquel año de 1982 supone la verdadera creación del Centro: inauguración oficial de la Institución, inauguración del nuevo edificio, y celebración del VI Congreso Internacional.

En 1983, el Ministerio de Cultura decide dar un nombre específico al Museo y ampliar su campo de actuación, lo que hará mediante la O.M. 11344 de 23 de Febrero de 1983Enlace externo, se abre en ventana nueva Link externo ”por la que se dispone que el Museo Nacional de Cartagena pase a denominarse Museo Nacional de Arqueología Marítima”.

Siguiendo esta Orden Ministerial el Museo-Centro Nacional es, desde su creación, el vehículo legal del Ministerio de Educación y Cultura para ejercitar su acción en el campo de la arqueología subacuática.

En 1992, la Junta de Obras del Puerto de Cartagena, hoy Autoridad Portuaria, cumpliendo unas directrices generales del Ministerio de Fomento para todos los Puertos del Estado, decide desmantelar los tinglados del puerto y devolver esos terrenos a la Ciudad, que había estado privada de acceso directo al mar desde que aquellos terrenos se ganaron al agua a finales del s. XIX.

En la enorme extensión resultante, la misma Junta de Obras del Puerto decide donar una parcela al Ministerio de Cultura para la construcción de una nueva sede para el Museo-Centro.

Se trataba de una necesidad imperiosa debido a que la sede actual tenía carencias como la falta de espacio para las funciones básicas, o el almacenamiento y exposición de los objetos, así como de espacios necesarios para un Museo, como sala de exposiciones temporales o de actividades didácticas. El centro adolecía también de una gran falta de personal.

Así pues, durante 1994 y 1995, se dio forma a aquel ofrecimiento de solares de la Junta de Obras del Puerto, que contemplaba un Museo de 2.800 m².

De este modo y como fruto inmediato, en 1995 se encargó un anteproyecto sobre 6.000 m² para el nuevo Museo al arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra, siendo Ministra doña Carmen Alborch.

Al año siguiente, en mayo de 1996, dicho anteproyecto, fue presentado oficialmente en el Palacio de San Esteban de Murcia, la Sede de la Presidencia de la Región y finalmente, en 1999, el Ministerio sacó el proyecto a concurso público, tras lo que se adjudicó a la empresa constructora “Fomento de Construcciones y Contratas”.

Las obras comenzaron en enero de 2001. Y por fin, el 23 de enero de 2002, tras seis años de gestiones, se procedió a la colocación de la primera piedra.

Debido a diversos problemas, el proyecto inicial del edificio se vio disminuido en extensión, y así, fundamentalmente, hay que hablar de: La pérdida en metros, por reducción drástica de la superficie del edificio del Centro, de 6000 a 3800 m². La pérdida en altura, hasta enrasar su parte más alta con el pretil de la muralla de Carlos III, situada detrás del solar. La pérdida del pozo y la piscina de pruebas así como de la Sala de Exposiciones Temporales.

Finalmente, la nueva sede del Museo fue inaugurada en el año 2008 en el Paseo del Muelle Alfonso XII.

Desde la creación del Museo hasta la actualidad se han producido importantes cambios en la gestión y metodología aplicada a la conservación y difusión del patrimonio arqueológico. Al mismo tiempo el desarrollo de las competencias de las Administraciones Públicas en esta materia supuso una reformulación de su ámbito de actuación.

En el año 2008 mediante el Real Decreto 1508/2008, de 12 de septiembre, de regularización del Museo se regularizan sus áreas de trabajo, con la creación de diversos departamentos, y competencias.

A ello se suma la ratificación por el Gobierno español, con fecha de 6 de junio de 2005, de la Convención Internacional sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, aprobada por la UNESCO en París el 2 de noviembre de 2001, donde la comunidad internacional reconoce como parte integrante del patrimonio cultural de la humanidad a este patrimonio y elemento de particular importancia en la historia de los pueblos, las naciones y sus relaciones mutuas en lo concerniente a su patrimonio común.

La ratificación de esta Convención por parte del Gobierno Español, reafirma la necesidad de basar las actuaciones del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en esta materia, y por ende del Museo Nacional de Arqueología Subacuática, en el espíritu de la cooperación con otros países o instituciones en la protección, investigación, conservación y difusión del patrimonio cultural subacuático español.

En 2014 el Museo inauguró en su Exposición Permanente “La Navegación Oceánica”, una nueva parte de la misma que alberga el cargamento de la Fragata Nuestra Señora de las Mercedes, del cual el Museo es depositario. Además, también se creó en el 2012 los laboratorios del Museo, en un edificio externo a la sede principal, en una gran nave industrial a las afueras de Cartagena.

Además, el Museo desarrolla en la actualidad varias vías de investigación entre las que destacan, por su importancia internacional, las campañas sobre el Pecio Nuestra Señora de las Mercedes (2015, 2016 y 2017), proyectos de restauración de materiales orgánicos e inorgánicos, así como de investigación sobre otros yacimientos españoles en aguas no territoriales nacionales.

El Museo cuenta en la actualidad con dos sedes: el edificio del Museo, en el Puerto de Cartagena en el que además se encuentran las oficinas, la sala de exposiciones temporales y los almacenes; y los laboratorios (ARQVAtec), en el Polígono Cabezo Beaza de Cartagena.

La nueva sede del Museo Nacional de Arqueología Subacuática. ARQUA, cuyo avanzado diseño mereció su exhibición en el MOMA de Nueva York, es un edificio proyectado por el premio Nacional de Arquitectura, Guillermo Vázquez Consuegra.

Se trata de un proyecto de larga historia que comenzó a fraguarse en la segunda mitad de los años noventa. La primera piedra fue colocada el 23 de enero de 2002.

El nuevo edificio es un complejo de unos 6.000 m² de superficie con una sala de exposición permanente de 1.600 m² y una sala de exposiciones temporales de 500 m². A almacenes se destinan casi 1.000 m², destinados a albergar: un gran anforario, una sala de armarios compactos y distintos archivos de documentación administrativa, fotografías y planos.

El Museo dispone además de una biblioteca, proyectada a dos alturas y con iluminación natural indirecta, un área destinada al Área de Difusión, con aulas preparadas para desarrollar los talleres y actividades previstas, en esta línea de formación y de necesaria divulgación científica, el Museo dispone también de un Salón de Actos, dotado de los últimos avances tecnológicos que lo convierten en un espacio polivalente para celebrar todo tipo de actos.

Del mismo modo, el Museo cuenta con otros espacios destinados a albergar servicios tales como cafetería-restaurante, tienda, y otras instalaciones pensadas para que el Museo no solo sea un lugar de exhibición sino también de encuentro cultural.

ARQUAtec es el espacio del Museo Nacional de Arqueología Subacuática destinado a laboratorio de conservación-restauración e instalaciones de náutica y buceo.

Nace en una nave diáfana por las necesidades de espacio que requiere un laboratorio de estas características. Está dimensionada y dotada con una infraestructura específica para realizar tratamientos de conservación de grandes lotes de material arqueológico o piezas de grandes dimensiones, algo frecuente en arqueología subacuática. Tanques de tratamiento de desalación, impregnación y electrolisis, mesas de lavado, liofilizador, grúas y elementos de manejo de grandes cargas y otro equipamiento específico se distribuyen en los 1000 metros cuadrados que ocupa el laboratorio.

Otros 1000 metros lo ocupan los almacenes e instalaciones de náutica y buceo, embarcaciones, compresores, botellas y trajes, mangueras y cabuyería…

Además, cuenta con amplio un espacio de 260 m2 destinado a aula de formación y seminario de trabajo.

Colecciones

El Museo cuenta con unas amplias colecciones que se inician en época fenicia con los pecios Mazarrón 1 y 2, y el yacimiento del Bajo de la Campana, ambos del siglo VII a.C; pasando por el siglo XIX en el que destaca el cargamento de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes; para finalizar en el siglo XX con algunas piezas cerámicas.

Las colecciones se han formado a lo largo de más de cincuenta años de investigaciones arqueológicas, campañas de prospección y excavación de yacimientos subacuáticos del litoral de la Región de Murcia. En los últimos años, hemos incrementado estos fondos con donaciones y depósitos, tanto estatales como de las Comunidades Autónomas gracias a la colaboración que el centro realiza con otros organismos. Además, y como última incorporación, el Ministerio de Cultura y Deporte ha adscrito el cargamento del pecio Nuestra Señora de las Mercedes a la colección estable del mismo.

Piezas importantes

Hidrocéramo

Fragmento de botijo posiblemente procedente de México, que se corresponde con un modelo típico de los que se realizaban en el taller de Puebla en el siglo XVIII.

La parte que se conserva, principalmente el tercio superior del cuerpo con la boca, pitorro y asa, dejan ver en esta zona la representación de una especie de murciélago, tal vez una deidad precolombina, habitual en estas piezas. En la zona del hombro, conserva la decoración con cordones aplicados e incisiones transversales.

Una pieza como ésta, de procedencia tan lejana no hace sino poner de manifiesto la importante actividad portuaria de la ciudad de Cartagena.

Yacimientos

En 1802, España, Inglaterra y Francia firmaron la Paz de Amiens, tras un largo periodo bélico, este momento fue aprovechado por España para que en octubre de 1802, la Secretaría de Estado y de Despacho de Hacienda diera orden de reunir los caudales retenidos hasta ese momento en los virreinatos de ultramar en los últimos años para ser enviados a la Península.

En junio de 1803, y tras recoger lo encomendado en el puerto de Lima, salieron rumbo a Montevideo, de donde la escuadra saldría posteriormente para Cádiz. Sería en este momento donde La Asunción, que sufrió varios daños sería sustituida por La Medea, tras lo cual, en agosto de 1804 partieron finalmente hacia Cádiz desde Montevideo la Clarala Famala Medea y Nuestra Señora de las Mercedes.

Tras una navegación tranquila, con tan sólo con algunos problemas derivados de unas fiebres que atacaron a la tripulación, y cuando sólo quedaba un día de navegación para llegar a Cádiz, la escuadra española fue alcanzada por una escuadra inglesa, comandada por el Comodoro Graham Moore y constituida por la Indefatigable, Lively, Amphion y Medusa. Tras un breve parlamento, la escuadra inglesa comenzó el ataque ante la negativa española de entregarse, pues se encontraban en un momento de paz, y por tanto los ingleses no tenían derecho al ataque. A los cinco minutos de comenzar la batalla, un cañonazo fue a dar a la santabárbara de la Mercedes, lugar donde se guarda la pólvora, lo cual provocó que estallara y se hundiera. Tras esta pérdida por parte de la escuadra española, y a pesar de que la batalla continuó un tiempo más, finalmente el resto de fragatas españolas fueron apresadas y llevadas al puerto de Plymouth, donde los caudales que llevaba fueron requisados por Inglaterra.

Finalmente la tripulación y oficiales fueron liberados y el Estado Español indemnizó a los particulares que embarcaron bienes en las fragatas.

Doscientos años después, el 18 de mayo de 2007 la empresa norteamericana Odyssey Marine Exploration anunció en los medios de comunicación que había transportado un cargamento de monedas, unas 500.000 de oro y plata, a los Estados Unidos pero sin dar ningún tipo de información sobre la identidad del pecio del cual procede esa extracción o la localización exacta del mismo.

El Gobierno Español, ante la sospecha de que se pudiera tratar de un buque español, debido al lugar en el que la empresa había estado trabajando, y por el contenido del cargamento publicado, decide emprender una batalla legal contra la empresa cazatesoros en los tribunales de Estados Unidos, en primer lugar, al tribunal de Tampa, donde la empresa había llevado el cargamento.

Finalmente, el 14 de febrero de 2012, los tribunales estadounidenses dan la razón definitiva al Estado Español . Se puso entonces en marcha el operativo para devolver el cargamento a España, tras lo cual el cargamento, de unas 14 toneladas de peso, era trasladado por dos Hércules del Ejército del Aire y aterrizaban en España el 25 de febrero de 2012 y el 2 de diciembre de ese mismo año, el cargamento era depositado definitivamente en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática, designado depositario del cargamento definitivo por Orden Ministerial.

La fragata Mercedes transportaba en sus bodegas, según se recoge en el Estado de los caudales, frutos y efectos registrados por los contadores de la Real Aduana de Lima, cerca de dos millones de pesos entre moneda y pasta de plata y oro:

  • 972.480 pesos amonedados, de los cuales 5.809 eran monedas de oro.
  • 950.621 en pasta de plata y 415 castellanos de oro.
  • A través de los registros de la Real Aduana de Lima, conocemos con detalle el resto de productos y mercancías que embarcaron en la fragata:
  • Un cajoncillo triplicado de las partidas de oro y plata acuñadas en la Real Casa de la Moneda de Lima en 1803.
  • 403 barras de cobre y 1.964 de estaño.
  • Dos cañones de bronce inútiles.
  • Junto a los caudales del Rey y de particulares, navegaban otros productos a destacar por el valor que tenía en aquel momento para la medicina. Se trata de la cascarilla, planta de donde se extraía la quinina necesaria para la elaboración de medicamentos contra enfermedades como la malaria. Mucho menos común, pero no menos importante, es el envío de extracto de ratania, planta medicinal que, por su alto contenido en taninos, es un poderoso astringente y antiséptico. El envío iba dirigido a Hipólito Ruiz, botánico de origen burgalés que introdujo el uso de este medicamento en Europa.
  • También se habían embarcado diversas cantidades de lana de vicuña, pieles de diversos animales como chinchilla, guanaco, zorrillo, tigre o leopardo, así como de leones y lobos marinos.
  • Entre otros productos registrados se pueden señalar algunos como un juego de cubiertos compuesto por dos cucharones, una mancerina para tomar chocolate, un candelerito y doce cucharitas de plata labrada; un tejo de oro (similar a un lingote, aunque plano y ligeramente curvo); o un cajón forrado de cuero que contenía, entre otros objetos, un almirez de oro.

La roca sumergida de La Laja, más conocida como Bajo de la Campana, es una formación calcárea de unos 100 metros cuadrados que, desde los 24 m de profundidad asciende hasta prácticamente llegar a la superficie. Esto ha supuesto un auténtico peligro para la navegación durante milenios y ha hecho que en sus inmediaciones naufragaran numerosos barcos.

El yacimiento del Bajo de la Campana se descubrió en la década de los 50 del pasado siglo, cuando buceadores que se dedicaban a extraer chatarra del fondo marino, localizaron restos arqueológicos. En la década de 1970, el antiguo Patronato de Arqueología Submarina de Cartagena, dirigido por Julio Mas, realizó diversas campañas arqueológicas que documentaron la existencia de varios naufragios.

Fenicio

El actual proyecto arqueológico del Bajo de la Campana se inició en el año 2007 hasta el 2011, bajo la codirección de Juan Pinedo y Mark Polzer, para la excavación, documentación y estudio en la cara este del yacimiento subacuático, dejando al descubierto miles de piezas, enteras y fragmentadas. Para llevarlo a cabo, el entonces Ministerio de Cultura firmó un convenio de colaboración con el Institute of Nautical Archaeology (INA) de la Universidad A&M de Texas. La mayoría de las piezas pueden ser adscritas a la carga del barco, comprendiendo materias primas en bruto así como bienes ya manufacturados. La parte más importante de la carga está constituida por más de 50 defensas de elefante, lingotes de estaño y de cobre y cerca de una tonelada de mineral de plomo. Las manufacturas consisten en ánforas que probablemente transportaban vino (y otros contenidos), materiales cerámicos que incluyen platos y cuencos, cerámica de mesa y de cocina, jarras, morteros trípode y otros objetos de lujo como perfumes para ungüentos, cáscaras de huevo de avestruz decoradas, mangos de marfil para dagas, mobiliario de bronce, así como otros objetos que denotan prestigio y rango.

Actualmente, los estudios sobre esta rica y diversa carga del pecio fenicio están arrojando luz sobre diferentes aspectos de la red colonial y comercial instituida por este pueblo en el Mediterráneo occidental, así como sobre el estudio de las interacciones entre los pueblos indígenas y los comerciantes y colonos fenicios. Este tipo de cerámica y objetos de lujo aparece en contextos de enterramiento en necrópolis tanto indígenas como fenicias, revelando no sólo la profunda transformación cultural de las sociedades indígenas influenciadas por los asentamientos fenicios, sino también el impacto que éstos ejercen en los colonizadores.

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